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La libertad existe y volvemos para darte espacios en los que puedas expresar lo que quieras

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Coca-Cola V/S La marihuana

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[LECTURA]Comuneros Mapuche denuncian persecución contra educadora tradicional en Cerro Navia

Más de cincuenta Comuneros Mapuches llegaron hasta dependencias de la municipalidad de Cerro Navia para manifestarse en pleno consejo Municipal y denunciar graves actos de racismo y discriminación de parte del departamento de educación de la Municipal de Cerro Navia en contra de la educadora tradicional Mapuche Pamela Cona Huichalao..

El abogado patrocinante de la Profesora Mapuche Lautaro Loncon expuso ante consejo municipal los actos de persecución racista y xenofóbicas que han afectado a la educadora tradicional amenazado incluso su libertad personal y seguridad  individual asegurando que la persecución tiene como objetivo amedrentar a su representada con el objeto que abandone las acciones de promoción y defensa de las lenguas y culturas Indígena y que desvincule delprograma de EIB que esta llevando a cabo en esa Escuela Paulo Freire.

Loncon finalizo realizando un llamado a tomar cartas en el asunto y desestimar la amenaza de sumario que actualmente afecta a la educadora tradicional Mapuche Pamela Cona Huichalaopuesto que están dañan su integridad personal como profesora y mujer Mapuche

También exigió Compromisos reales de parte de las autoridades locales para la instauración formal de UNA POLITICA DE EDUCACIÓN INTERCULTURAL BILINGUE.

Diseño de políticas comunales para la implementación de una EDUCACIÓN INTERCULTURAL BILINGUE.

Participación efectiva de profesionales mapuche competentes en el área del MAPUCHE EDUCACIÓN y educadores tradicionales, reconocidos por la comunidad y/o organizaciones mapuche, en el diseño y ejecución de políticas educacionales destinados a la población mapuche.

Facilitar la aplicación de instrumentos y mecanismos legales para el desarrollo de una EDUCACIÓN INTERCULTURAL BILINGUE.

Tras un intenso dialogo los comuneros se retiraron y reiteraron que si un Mapuche es atacado no solo se esta atacando a el sino a un pueblo.

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[LECTURA]Los mapuches ABC1

Si, los hay y no son pocos. Conocí a varios de ellos esta semana. Uno de ellos don Wilfredo Antilef. O Antülef, “sol veloz” o “quien se mueve a la velocidad de la luz”, como me corrigió un amigo profesor intercultural con alma de poeta. Antilef es propietario de una empresa líder en la importación de maquinaria pesada desde Europa y Estados Unidos, con una facturación anual de varios millones de la divisa verde. Comenzó de mueblista en Santiago pero hizo fortuna en Antofagasta, ello en la importación y distribución de alimentos. Todo lo ganado lo invirtió más tarde en una empresa de áridos y maquinaria pesada en la capital. Y mal digamos no le fue en su apuesta.

Wilfredo fue uno de los panelistas estrellas del primer Seminario de ENAMA, algo así como la ENADE Mapuche, iniciativa de un grupo de profesionales -entre los que me encuentro- que busca visibilizar esta “otra cara” de una sociedad caricaturizada como campesina y pobretona hasta el hartazgo. La cita fue en Temuco, en uno de los salones del Hotel Dreams y además de Antilef expusieron Painecura, Romero, Inalaf y Calfucura. El primero, empresario turístico; el segundo, farmacéutico; el tercero, silvoagropecuario; y el cuarto, gastronómico. Todos, en mayor o menor grado, exitosos hombres de negocios. Todos, a su vez, originarios de comunidades rurales y orgullosos de su identidad. Así lo subrayó cada uno. Y créanme así lo pudimos comprobar.

“¿Mapuches empresarios?, que cosa más rara”, me comenta un amigo a quien le cuento sobre ENAMA y esta idea de cambiar la mirada estereotipada respecto del pueblo mapuche. “No me los imagino como empresarios; ¿no se supone están contra el desarrollo y el mercado de los winkas?”, me interroga. Intento responder comentándole del “trafkintu”, el “intercambio”, la forma de hacer negocios que nuestro pueblo utilizó por siglos y que incluso llegaría a ser una práctica habitual -y por tanto regulada por ley- entre nuestros abuelos y los suyos.

Pocos saben -y de nuevo básicamente porque a nadie se le enseña en el colegio- que previo a la ocupación chilena de nuestro País (si leyó bien, “País”, tome aire, relájese o bien llame al 133, decida usted estimado lector), los mapuches fuimos una rica sociedad de comerciantes. Comerciantes de ganado, de textiles, de platería, de sal, de todo aquello que las Capitanías Generales y más tarde las nacientes Repúblicas necesitaran y nosotros pudiéramos proveer sin demora. Ganado, sobre todo. Ganado bueno, bonito y barato. Vacas y caballos. “Kullin”, el animal grande, fue nuestra moneda de cambio por más de dos siglos. Hoy, dicha palabra se traduce popularmente como “plata” o “dinero”. Hasta los chilenos la utilizan muy a menudo, sin sospechar siquiera lo que esconde su origen. “Nialay Kullin… no hay dinero”, he escuchado incluso decir a más de una vieja pítuca frente a un cajero automático vacío. Paradojas del chileno medio; discriminador y a su modo, intercultural.

Si, es verdad. Fuimos una sociedad de magníficos comerciantes. Tanto así que grandes “ülmenes” (hombres ricos) del siglo XIX son recordados hasta nuestros días en numerosos cantos y relatos tradicionales. Calfucura, el Señor de las Pampas, el principal de todos ellos. En tiempos anteriores a Whirpool, Mademsa o LG, si usted necesitaba preservar alimentos y sobre todo carne, Calfucura tenía en venta la solución. Caravanas con toneladas de sal partían hacia los cuatro puntos cardinales desde sus dominios en Las Salinas Grandes, al sur de la provincia de Buenos Aires, por entonces -como La Araucanía en este lado- territorio mapuche autónomo. A tanto llegó su poder e influencia, cuentan los cronistas argentinos, que generales como Rosas y Urquiza lo buscaban desesperadamente como aliado en sus campañas militares al norte del Chadileufu (Río Salado). Y que mandatarios como Mitre y Sarmiento le temían como si se tratara del mismísimo diablo. Era, metafóricamente hablando, el Anacleto Angelini o el Andrónico Luksic de su tiempo. Ya fuera comercial o militarmente, si roncaba Calfucura el zafarrancho en Casa Rosada era cosa segura. Y también en La Moneda, por cierto, puesto que su área de influencia comercial y política abarcaba del Atlántico hasta el Pacífico. De Bahía Blanca al Golfo de Arauco. De las callecitas de Buenos Aires a los adoquines del Santiago de 1850. ¿No tenía usted la menor idea? Bueno, mayor razón para seguir demandando este 2012 educación pública, gratuita y de calidad para todos.

Mi amigo me pregunta si es compatible la cultura mapuche con los negocios y no dejo de pensar en Calfucura. Y no hablo del Calfucura del siglo XIX, sino en el Calfucura del siglo XXI, José Luis Calfucura, chef internacional y propietario de Calfucura Buffet, empresa hoy en día líder en el rubro gastronómico étnico. Originario de Repocura, en La Araucanía, a temprana edad se trasladó con su familia hasta la comuna de Cerrillos, en la región Metropolitana. Tras deambular con relativo éxito en diversos rubros comerciales, dio con la gastronomía con sabores y recetas tradicionales mapuches. Hoy es toda una referencia en el mercado. Y su nombre marca registrada de excelencia, innovación y calidad. Tal vez no tenga el poderío de su pariente del siglo XIX, pero Calfucura, a sus 30 años, se declara más que satisfecho con lo obrado hasta ahora con su empresa. “Una de las alegrías más grandes que tengo fue el poder darle autonomía económica a mi madre; hoy ella es la propietaria de mi primer restaurant”, nos cuenta en ENAMA y con los ojos llorosos. Y el aplauso de los asistentes se vuelve por extensos minutos ensordecedor. Su historia, como la de la mayoría de los expositores, es una historia de trabajo, perseverancia, porfía y sobre todo, esfuerzo. ¿Quién dijo que los mapuches no éramos más que una tropa de flojos y borrachos? Fue don Benjamín Vicuña. No, no el actor casado con Pampita. Hablo del historiador, académico y parlamentario del XIX. Si, el mismísimo Vicuña Mackenna.

Autonomía económica. Interesante concepto. De ello le habla Juan Antonio Painecura, propietario de la empresa turística Kimün Ruka, a los cientos de mapuches presentes en el Hotel Casino Dreams. “Ningún proyecto político mapuche tendrá viabilidad si no va acompañado de un proyecto económico viable para nuestro pueblo y la región”, lanza Painecura como un verdadero Tomahawk. “Y los discursos mapuches -agrega sin anestesia alguna- carecen generalmente de este cable a tierra. A ratos nos enfrascamos en discusiones que si el capitalismo o que si el socialismo, como si los mapuches fuéramos a resolver el dilema que la sociedad occidental no ha logrado resolver en todo un siglo. Y mientras seguimos con los grandes discursos, nuestro pueblo sigue tan pobre y dominado como siempre, sin poder alguno para incidir, negociar o, por qué no, algún día llegar a gobernarse”. Poder económico para conquistar poder político. Es decir, la carreta detrás y no delante de los bueyes. Al hueso y sin intermediarios el peñi Painecura. De vivir en el siglo XIX, de seguro habría sido aliado y amigote del viejo y sabio Calfucura. Hasta me los puedo imaginar en la ruca, al pie del fogón, planificando negocios como quien mueve piezas en un sofisticado tablero geopolítico de ajedrez. ¿Y de qué, si no de poder económico e influencia social, trata en verdad la lucha política aquí y en la quebrada del merquen?

ENAMA, mucho más que un espacio para cambiar la mirada; también y sobre todo, un espacio para mejorar la puntería

(Source: azkintuwe.org)

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DIFUNDIR URGENTE

Gerardo Mendoza, quien aparece en la foto, se encuentra desaparecido desde ayer. Nuestro Compañero viste una polera café y jeans.

Picture Ha desaparecido GERARDO MENDOZA UBILLA, estudiante de Derecho de la UCN Antofagasta. Carabineros está buscándolo desde ayer. (véase la noticia para mayores datos http://www.soychile.cl/Antofagasta/Policial/2011/12/28/61403/Estudiante-de-Derecho-se-encuentra-desaparecido-en-Antofagasta.aspx)

Por favor, cualquier mínimo dato o probabilidades de haberlo visto, comunicarla al correo electrónico cealder@gmail.com o bien a cualquier integrante de CEAL, mediante Twitter o Facebook.

Esperamos que en estos duros momentos que vive nuestra comunidad estudiantil, sean superados a la brevedad con informaciones satisfactorias de la búsqueda de Gerardo.

Q&A

Anonymous asked: como puedo colaborar con nuestra anarchi

a nosotros nos puedes colaborar enviándonos textos, libros o vídeos a heptios@me.com en otros casos te puedes acercar a las bibliotecas anarquistas y grupos de difusión

Q&A

Anonymous asked: quien creo esto? tengo algunos autores para subir a la pag.. estan muy bueno y son bastante antiguos los textos.

Lo creamos todos. Si quieres enviaros algun texto hazlo a heptios@me.com

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[LECTURA]Aportaciones para una superación de la democracia

Adoptando términos que no nos pertenecen;

aportaciones para una superación de la democracia

Hablar, comunicar, querer decir algo más allá de la mera palabrería supone, hoy día, una ardua tarea, una tarea terriblemente dura, pero terriblemente necesaria. ¿Cómo nombrar cuando no tenemos las palabras, cuando ellas nos poseen a nosotras? ¿Cómo aprender a decir lo que sentimos sin antes desaprender aquello que ha sido sentido para nosotras y del que no formamos parte más que como meras espectadoras? Ardua tarea, pero impostergable. ¿Cómo decir alguna verdad verdadera? ¿Cómo desnudarnos y desanudarnos sin caer en el tremendo frío de la soledad y del miedo imbécil de aquélla que necesita apoyos y se resiste a pedir ayuda, por miedo, por miedo y pánico a ser una más de las tantas necesitadas? ¿Cómo caer a estas alturas sin terror y con desasosiego? ¿Cómo aprender a hablar de nuevo sin caer en la trampa de tener que ser escuchadas de inmediato? ¿Cómo devolverle a las palabras su capacidad de transgresión ahora que la verdad sólo puede ser dicha cuando no es dicha para ser escuchada?
Barbaricémonos entonces, gritemos, deshagámonos del miedo a no ser entendidas: estamos impacientes de escuchar de nuevo alguna verdad.

Desde que nos han robado las palabras tan sólo podemos decir mentiras

Leído en las paredes del barrio de Gràcia
«Le llaman democracia y no lo es» gritan las manifestantes convencidas, llenas de indignación. No dolería tanto si no fuera porque esta consigna es coreada en casi todas las manifestaciones; no sería tan doloroso si no fuese porque suele ser en aquellas manifestaciones convocadas por nuestros entornos más cercanos1. Esta mitificación de la democracia es producto, a nuestro parecer, de la confusión generalizada que hace que también haya quien se considere de izquierdas o que haga suyos conceptos tan genéricos como el de movimientos sociales. Si en este texto queremos tratar este tema no es por casualidad sino porque asistimos, hoy en día, a una lucha que, a falta de palabras que expresen con exactitud aquello que sentimos, acaba demasiadas veces por reforzar las estructuras que de entrada pretende combatir, reforzando los imaginarios con los que estas estructuras se conforman. Con este texto pretendemos hacer una invitación al análisis con la intención de desmitificar algunos conceptos y así poder situarlos donde estos se merezcan estar. Sacarlos de la ambigüedad a la que estamos acostumbradas y significarlos o resignificarlos para acercarnos a decir aquello que sentimos y pensamos, forzándonos a pensar un poco más aquello que decimos.
Democracias y demócratas
Nosotras no somos demócratas, nosotras no somos antidemócratas. Estamos en la búsqueda y en la lucha por la construcción de una sociedad en la que las relaciones humanas no vengan mediadas por el dinero ni por el ejercicio de poder sobre las otras, ésta es nuestra intención. Encasillarnos en una crítica a la democracia sería igual de válido, pero a la vez igual de impreciso, que erigirse como antipolicía o antitelevisión. Aun así, pensamos que hace falta hacer un análisis de lo que supone hoy en día la democracia, ya que viendo como la lógica en la que ésta se sustenta se filtra en muchos de los discursos de algunas de nuestras compañeras, se nos vuelve muy difícil una ruptura real con el sistema de dominación actual. Atacamos la democracia porque es la forma más precisa y perversa que toma el capitalismo a la hora de gobernarnos. Atacamos la democracia porque su potencia desmovilizadora consiste, en buena medida, en movilizarnos dentro de los amplios márgenes que no la cuestionan. Atacamos la democracia porque no hemos renunciado a cambiar el mundo, porque aún no nos damos por vencidas y somos capaces de desear situaciones colectivas que desconocemos y porque intuimos que la vida no se sitúa dentro de los márgenes de lo que hoy día es posible.
Es cierto que algunas de nuestras compañeras más cercanas dirán que esta visión de la democracia es una visión equivocada y que esto de la democracia es, en esencia, otra cosa. No pretendemos iniciar un debate a nivel semántico, no es una cuestión de términos o adjetivos, nuestro debate pretende profundizar en como el ideal democrático se filtra en nuestros discursos y dinámicas neutralizándolos e imposibilitándonos descubrir formas de organización comunitaria que vayan más allá de las que ya conocemos y no nos satisfacen; que vayan más allá de la posibilidad de mejorar las condiciones de miseria humanas en las que vivimos creando rupturas reales con el modo relacional capitalista y patriarcal. Es más, a aquéllas que creen que la democracia es otra cosa, que piensan que nuevamente nuestras enemigas nos han robado esta bella palabra para designar su contrario, a todas ellas les decimos que están equivocadas. Las únicas que tergiversan el término son aquéllas que dicen oponerse a su forma actual. Es decir, no son nuestras enemigas sino algunas de nuestras compañeras de viaje las que nos confunden con su lenguaje ambiguo, haciendo que sigamos pensando según los términos de aquello que pretendemos combatir. Si lo que queremos es hacer caer el sistema de dominación actual –y es lo que queremos– nos hará falta esclarecer nuestro posicionamiento respecto a la forma en la que este dominio se manifiesta actualmente, para encontrar, de esta manera, la mejor forma de confrontarlo y superarlo.
Nos decidimos a hacer un análisis sobre los problemas que observamos en el uso y abuso de términos como diálogo, consenso, paz o participación, fruto y a la vez soporte de la lógica sobre la que descansa la democracia, conceptos de los que se nutre y a los que alimenta. Es por esto que nos decidimos a hablarlo abiertamente; somos iconoclastas y estamos decididas a romper con todo aquello que precediéndonos se nos demuestre errado; estamos predispuestas y dispuestas a abrir nuestra crítica a aquellos puntos que merezcan ser debatidos; hacer caer todo a aquello que deba caer, aunque en algún momento nos haya ayudado a apoyarnos. Estamos en la búsqueda constante de las mejores formas con las que atacar al Estado conscientes que el pensamiento –y la acción que de éste deriva– no es jamás radical en lo absoluto sino en la capacidad de adecuarse a las circunstancias cambiantes: ahora nos toca criticar la democracia porque es la forma que toma el enemigo actualmente, pero sabemos que las herramientas que ayer nos ayudaron a combatirlo pueden sernos totalmente inútiles mañana.
Lo democrático
La consigna de todos los despotismos era: «No harás esto o lo otro». La voz de mando de los totalitarios era: «Harás esto o aquello». Nuestra orden es: «Eres».
1984, George Orwell
La democracia tiene hoy el Poder. Llamamos Poder a la capacidad de ejercer la voluntad propia sobre otras personas, ya sea por activa o por pasiva, sea por imposición o por persuasión. En un régimen dictatorial se ejerce, mayoritariamente, por la fuerza, en un régimen democrático mediante la persuasión, la seducción y la creación de verdades absolutas, dejando cada vez menos espacio para un cuestionamiento real. Si nos interesa estudiar el Poder es porque lo queremos combatir, y dándonos cuenta de la mutación que sufre el gobierno capitalista en un escenario dictatorial respecto a uno democrático, tenemos que buscar las evidencias que reafirman y reproducen este Poder, no sólo en las evidencias más flagrantes sino en las pequeñas sutilezas y capilaridades que le dan auténtica consistencia. Es por esto que atacamos la democracia y el imaginario, aparentemente amplio, que la conforma.
Podemos definir la democracia como el final de un proceso de exterminio de la disidencia, como el principio de homogeneización cultural una vez que la gran mayoría de la población ha aceptado el funcionamiento del aparato de dominación; en el momento en que el Poder ya se ha vuelto hegemónico. No puede haber democracia mientras aún queden imaginarios colectivos lo suficientemente firmes como para hacer tambalear el Poder, mientras aún haya una posibilidad de transmisión cultural más allá de la dominante. La democracia no se puede realizar sin un exterminio físico, no tan sólo de la resistencia sino también de la cultura de la resistencia.
Entre democracia y dictadura encontraríamos la diferencia, a modo cuantitativo, en el nivel de represión que cada una precisa para poder conseguir sus mismos objetivos, sucediéndose la una a la otra según las necesidades del Estado. No es que la democracia no reprima con la misma intensidad que la dictadura sino que lo hace con una precisión mayor y de manera más acotada, adaptada a la nueva realidad social. A diferencia de lo que podría opinar una gran mayoría, pueden coexistir en el tiempo –y de hecho así lo hacen– en la forma de estados de excepción2. La dictadura se trata pues de un estado de excepción generalizado mientras que la democracia –por no hacerle falta esta generalización– se vuelve selectiva aplicando su mano dura tan sólo a aquellas capas de población que precisa doblegar o que no es capaz de silenciar mediante el ocio y el consumo: CIE, prisión, reformatorios –o el eufemismo de los centros reeducativos–, psiquiátricos… De lo que se trata, al fin y al cabo, es de preservar las bases del sistema capitalista: la propiedad privada y la disociación entre política, economía y vida. Aislando o exterminando aquello que pueda ponerla en cuestión.
Si la diferencia entre dictadura y democracia sólo fuese a nivel cuantitativo podríamos afirmar que entre éstas no habría una auténtica diferencia y que, por tanto, aquéllas que luchan por alcanzar una «verdadera» democracia no irían desencaminadas. Lo que nosotras observamos es que, además de la diferencia que opera a nivel cuantitativo, éstas presentan una diferencia abismal en la forma de gobernar y es aquí donde nos detenemos para demostrar que ya estamos en una auténtica democracia.
En una dictadura la represión es explícita porque lo que busca es evidenciar la capacidad que tiene para ejercer su poder. En este sentido la dictadura busca aterrorizar a su oposición haciendo pública su «mano dura» hacia sus enemigas, es decir, gobernando mediante una estrategia puramente conductista. Por otro lado, la democracia busca la complicidad, la participación, y en este caso su estrategia de gobierno se basa en la adhesión de la población a sus dictámenes mediante la seducción, la integración y, indispensablemente, la educación. La democracia no acepta la figura de la enemiga porque ésta se erige como «final de la historia». Por tanto, no concibe que nada, más allá de lo que clasifica como patológico, pueda desear un orden que la supere o la cuestione.
Acabar con la disidencia
Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes, y finalmente mataremos a los tímidos.
General Ibérico Saint Jean. Gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Mayo de 1977
En una democracia el Poder necesita legitimarse, en una dictadura el Poder precisa ejercerse. En una dictadura hace falta acabar con la enemiga, en una democracia hace falta neutralizarla. Una no puede existir sin la otra, son complementarias y es por esto que la democracia supone un estadio superior en la consecución de los objetivos capitalistas y resulta mucho más peligrosa, si no a nivel de ver peligrar nuestra integridad física, si frente a la dificultad de dibujar imaginarios de emancipación contrahegemónicos. Los dos sistemas son totalitarios, el uno por imposibilitar físicamente salirse de los márgenes establecidos y el otro por acaparar la totalidad de los imaginarios colectivos fagocitándolos, no dejando un espacio para otro lugar, otro mundo, que supere el capitalismo. Mientras que en una dictadura el malestar social se dirige hacia la búsqueda de complicidades con las que derruir el Poder, en una democracia, al no haber un horizonte de superación este malestar es reconducido hacia la esfera íntima, hacia la gestión individual. En una democracia ya no es preciso afianzar el Poder porque éste ya ha sido introyectado.
Los cimientos perversos de la democracia; sus mitos

Primer mito: de la dicotomía democracia/dictadura

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[LECTURA]SOCIEDAD DEL MIEDO

 Vamos a plantearnos una pregunta… ¿a quién le importamos? A absolutamente nadie. Vivimos en una sociedad que presume de civilizada, pero en la que una vida no tiene importancia, a no ser que esa vida sea tuya o “te toque algo”. Queremos una sociedad de clones. Aquí manda la consigna: “No seas diferente, sé normal, como los demás”. De acuerdo, seremos un ejército. ¿Dónde queda la libertad de expresión? Lo diferente, es bello. Lo bello, es lo diferente. ¿No creéis?

¿Nunca vuestros padres os han dicho: “péinate bien, no pendientes, no tatuajes…”? Y en el fondo, es un buen consejo. Vivimos en una sociedad donde a nadie le importa quién seas, qué haces ni qué sabes hacer. Importa tu imagen. Por eso bautizo nuestra sociedad como la “Sociedad del Miedo”. Una sociedad regida por el “que dirán…”, regida por el aparentar. Se teme a lo diferente, y nadie quiere ser temido, por lo cual se tiende a imponer “la normalidad”.

A continuación os expongo un caso personal seguro compartido por muchos. ¿No os han mirado nunca mal por la calle? Sólo por vestir ancho, por llevar una gorra, por llevar unos cascos grandes, por un determinado peinado, por un extravagante color de pelo… por lo que sea. Las personas que caminan delante tuya, comienzan a girarse… y a mirar mal. Muchas, se paran. Se entretienen en algún escaparate, buscan el móvil en su bolso para mirar la hora teniendo un reloj de pulsera…¿Tenemos que soportar esto? Porque no es nada agradable que te juzguen por la apariencia. O que por ir rapado, te tengan por skin head.

Te miran despectivamente. Sus ojos escapan. Y puedes leer el pensamiento: “¿Qué se cree?”. ¿Qué me creo? Diferente. Diferente y orgulloso.

Paz.

(Source: lapalabraquenodescansa.blogspot.com)

Seguimos y nos siguen